Suenan 'Los Planetas', las letras que 'J' no vocaliza de madrugada... Coreamos los estribillos, nos mezclamos entre el tumulto. Sudamos, sonreímos, nos empujamos para sentirnos.
... "Me quedé dormido un momento y los valles se cambiaron por desiertos por obra y gracia del que controla el firmamento, el que decide que me he perdido en corrientes circulares en el tiempo...".
Escuecen las palabras.
Las siguientes canciones abrasan como el alcohol de quemar en el foco de una herida.
Un cansancio atronador se suma a una extraña nostalgia. Interrogo, imploro, lamento... y un suspiro inconsciete salta de pronto de mi boca.
M: - "¿Por qué todas las canciones hablan de amor?", digo.
Y la chica de los ojos de luna y las uñas afiladas que permanece a mi lado atrapa el llanto. Y me mira, sonríe.
Observo a cámara lenta el instante congelado en el que por una vez se desarma. Y su tono habitual, implacable, se transforma en una cadencia tierna que pone al descubierto a la muchacha que con tanto esmero esconde... a la chica que no quiere conocer y, sin embargo, habita en ella.
A: - "Porque la vida es eso, mi niña..."
Silencio.
No puedo más que mirarla con los ojos infantiles con los que la vi el primer día. Para seguidamente negarle, contradecir su sentencia con la cabeza en un nuevo gesto de torpeza, con un leve balanceo de cabeza.

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