miércoles, 23 de julio de 2008

Goodall y los sueños (en Palma)


(MJM) Palma.- El mundo ideal de la primatóloga británica y Embajadora de la Paz de la ONU Jane Goodall es un lugar habitado por una población acorde con los recursos existentes, y en el que los seres humanos dejarían de sentirse "presionados por las grandes compañías" y vivirían "en armonía con la naturaleza".
Goodall, Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2003 y estudiosa durante más de 40 años de la conducta de los chimpancés y sus relaciones con los seres humanos, ha manifestado que sueña con un planeta en el que "a los niños se les permita ser niños y divertirse" y en el que "aprendamos a respetar a todas las criaturas que viven en el mundo y a vivir en armonía con la naturaleza".
La científica, quien participa esta noche en un acto benéfico en Es Baluard y pronuncia mañana una conferencia sobre conservación de la biodiversidad, ha advertido además del "cóctel terrible" que suponen para la conservación del medio ambiente la pobreza y el crecimiento desmedido de la población.
A ello, ha dicho, se suman las prácticas de comercio ilegal de animales y el saqueo que afecta a la minería y a la industria maderera, y que constituyen, ha asegurado, la "principal amenaza" de las especies que viven en los bosques de países africanos y otros continentes.
La primatóloga ha denunciado que muchas de las compañías que explotan los recursos naturales de la selva son de nacionalidad china, algo que, ha dicho, se debe en parte al hecho de que ese país sea "enorme" y haya experimentado un "crecimiento económico muy rápido".
No obstante, ha matizado, "ello no convierte a China en un país peor porque nosotros (los europeos) hemos hecho lo mismo" en el pasado.
En este sentido, Goodall ha hecho hincapié en la necesidad de trabajar con las comunidades locales y los gobiernos de los diferentes países para evitar que se produzcan en el futuro "consecuencias muy negativas" en un "planeta hermoso que merece ser cuidado y entregado como un legado a nuestros hijos".
La primatóloga, que fundó en 1977 el Instituto Goodall (IJG) para la investigación y conservación, con más de 20 sedes en todo el mundo, ha asegurado que la naturaleza es como "una gran orquesta" que está formada por numerosos instrumentos y en la que cada uno de ellos es necesario.
A sus 26 años, Goodall se aventuró a vivir en la selva de Gombe (Tanzania) para investigar sobre la población de chimpancés en libertad, un trabajo que le llevó a revolucionar el conocimiento científico sobre la conducta instrumental, las guerras y reconciliaciones y las relaciones sociales de los chimpancés.
Durante esa experiencia, descubrió que si estos primates hubiesen desarrollado las capacidades intelectuales y cognitivas de los seres humanos probablemente "no serían tan diferentes a nosotros", en alusión a las agresiones que ha cometido el hombre en el medio natural.
Asimismo, ha asegurado que no cambiaría "nada" de su experiencia en la selva, ni siquiera "los momentos difíciles", porque, ha dicho, éstos la han llevado a estar donde está.

Impossible


martes, 22 de julio de 2008

Los Planetas

4:00 a.m. 2o de julio de 2008. Festival Summercase. Escenario Movistar.
Suenan 'Los Planetas', las letras que 'J' no vocaliza de madrugada... Coreamos los estribillos, nos mezclamos entre el tumulto. Sudamos, sonreímos, nos empujamos para sentirnos.
... "Me quedé dormido un momento y los valles se cambiaron por desiertos por obra y gracia del que controla el firmamento, el que decide que me he perdido en corrientes circulares en el tiempo...".
Escuecen las palabras.
Las siguientes canciones abrasan como el alcohol de quemar en el foco de una herida.
Un cansancio atronador se suma a una extraña nostalgia. Interrogo, imploro, lamento... y un suspiro inconsciete salta de pronto de mi boca.
M: - "¿Por qué todas las canciones hablan de amor?", digo.
Y la chica de los ojos de luna y las uñas afiladas que permanece a mi lado atrapa el llanto. Y me mira, sonríe.
Observo a cámara lenta el instante congelado en el que por una vez se desarma. Y su tono habitual, implacable, se transforma en una cadencia tierna que pone al descubierto a la muchacha que con tanto esmero esconde... a la chica que no quiere conocer y, sin embargo, habita en ella.
A: - "Porque la vida es eso, mi niña..."
Silencio.
No puedo más que mirarla con los ojos infantiles con los que la vi el primer día. Para seguidamente negarle, contradecir su sentencia con la cabeza en un nuevo gesto de torpeza, con un leve balanceo de cabeza.

Una mente tóxica...

Soy un corazón enfermo, una mente tóxica, un cuerpo temeroso que no sabe de antídotos. Río, lloro, aplaudo, extraño y me desangro. Y voy a los hospitales en busca de un enmienda apresurada, de un brebaje que disipe el dolor de las reliquias del pasado, de los cimientos en que se asientan mis pretextos.
Tengo la piel amoratada, y sin embargo, trepo, crezco, recorro. Me atrevo a mirar cara a cara a la luna y encaramada a las estrellas, acaricio los cristales. Bebo la vida en pequeños sorbos, y me pierdo... me embriago de los placeres del tiempo.
Luego me acurruco en los límites de la ciudad e intuyo los arrabales, los finales, los inicios. Y revivo el milagro de los sueños, arropo a los sentidos, arrebato a los sortilegios.

Y sufro, complazco, digiero... y siempre asisto a la fiesta con los ojos abiertos... Soy un corazón enfermo, una mente tóxica.
(Agosto de 2005. ¿Por qué será que las sensaciones se repiten y los momentos parecen regresar a un tiempo circular?)